Conjuntivitis
La conjuntiva es una membrana mucosa que recubre el interior de los párpados y se extiende hacia la parte anterior del globo ocular. La inflamación de este tejido es lo que conocemos como conjuntivitis, y es una de las patologías oculares más frecuentes.
- ¿Cuáles son sus causas?
- ¿Qué síntomas produce?
- ¿Cómo se previene?
- ¿Cuál es su tratamiento?
- ¿Qué hacer si cree tener una conjuntivitis?
Pueden ser debidas a infecciones, tanto virus como bacterias y con menos frecuencia hongos y parásitos.
Otras causas son: alergia, irritación causada por agentes químicos, viento, polvo, humo o cualquier otro tipo de polución ambiental, medicamentos tópicos, lentes de contacto y enfermedades generales.
Existen otras causas menos frecuentes asociadas a los agujeros maculares, como los traumatismos oculares o intervenciones quirúrgicas previas retinianas (de desprendimiento de retina, por ejemplo).
Los síntomas de la conjuntivitis son fácilmente detectables: ojo rojo, lagrimeo, fotofobia, ardor, picor y la sensación de tener “algo” dentro del ojo.
Cuando la causa es infecciosa principalmente, el ojo produce secreciones a lo largo del día, y sobre todo durante la noche, que pueden pegar las pestañas.
Generalmente, la conjuntivitis se acaba curando sola en pocas semanas, pero es importante tratarla para prevenir contagios y complicaciones, como pueden ser alteraciones en los párpados y la cornea.
Existen algunas medidas efectivas para prevenir la aparición de una conjuntivitis:
- Adecuada higiene de las lentes de contacto.
- Evitar frotarse los ojos.
- Si es alérgico al polen evite los ambientes con alta concentración de esta sustancia, use gafas de sol para salir a la calle.
- Si relaciona los síntomas con el uso de algún producto cosmético, sustitúyalo por uno hipoalergénico.
- Si padece una conjuntivitis infecciosa evite compartir objetos como toallas o almohadas, lave sus manos con frecuencia. Si solo uno de los ojos está afectado use toallas y pañuelos diferentes para cada ojo.
En todos los casos aplicar compresas frías sobre los párpados y tomar un analgésico suave puede ayudar a aliviar los síntomas.
Si existen secreciones es conveniente lavar los ojos con frecuencia con suero fisiológico o con agua hervida.
Cuando la causa es infecciosa se aplicará un colirio, pomada o gel antibiótico.
También pueden ser necesarios los colirios de corticoide, antiinflamatorios no esteroideos o antihistamínicos.
Lo principal es mantener unas adecuadas medidas higiénicas que eviten el contagio a otras personas.
Acuda lo antes posible a su oftalmólogo para que le prescriba el tratamiento más adecuado en cada caso.